Mujeres haciendo Revolución

Por teniente Dalia Isabel Giro López / 20-08-2013

“Con palabras vibrantes y bellas, Ana Betancourt planteó hace un siglo que se desataran las alas de la mujer para que pudiera participar en todo. Por suerte, esas palabras quedaron para la historia y nosotras en la Federación las hemos utilizado muchas veces”.
Vilma Espín

Cuando Ana Betancourt concluyó su intervención en la Asamblea Constituyente de Guáimaro, en 1869, durante la primera guerra de independencia, Carlos Manuel de Céspedes, elegido presidente de la República de Cuba, la felicitó y sentenció: “El historiador cubano al escribir sobre este día, dirá cómo usted, adelantándose a su tiempo, pidió la emancipación de la mujer”.

Crecer junto a la historia

Nuestra Revolución se distingue por el número de mujeres que dedicaron su vida a la defensa de la nación. Muchas, incluso desde el anonimato, integran la lista del valor, inteligencia y grandeza propias de la identidad del pueblo cubano. Nombres como Mariana, Celia, Haydée; y otras como Vilma, Melba, Teté… se multiplican cada día para hacer inquebrantable el apego a la libertad y soberanía plenas.

Requirió mucha voluntad, el empeño por derribar los prejuicios de ver a las féminas solamente aptas para fregar, lavar, planchar, cocinar, limpiar la casa y tener hijos.

Por más de medio siglo el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, ha insistido en conquistar la igualdad y eliminar cualquier vestigio de machismo.

El Pelotón Femenino Mariana Grajales, nacido en la Sierra Maestra en 1958, marcó un momento decisivo en las luchas por la independencia femenina. La historia demostró como esas jóvenes combatieron a la par de los hombres.

“Es una necesidad moral, es una necesidad revolucionaria”, diría el máximo líder de la Revolución a los invitados del Cuerpo Diplomático que asistían a la despedida del Primer Regimiento Femenino de Artillería Antiaérea de Guantánamo, cuando partía al sur de Angola, en junio de 1988.

La Federación de Mujeres Cubanas libró una batalla de conciencia que ganó paulatinamente. El líder histórico le dio muchas tareas: preparar a las campesinas de las montañas de Oriente, Escambray y Pinar del Río para el Plan Ana Betancourt. ¿Dónde dejar, además, a los círculos infantiles nacidos también de la organización, o la formación de brigadistas sanitarias que se forjaron en los combates de Playa Girón?

Siempre en defensa de la Patria

En la actualidad, las fuerzas armadas constituyen uno de los escenarios, donde la mujer cubana encuentra espacio para demostrar su valía, no solo en la construcción de la historia, sino también en mantener esa obra humana que es la Revolución.

Por todo el territorio nacional, las militares exponen su valor. Sin perder la ternura adquieren aptitudes de mando. Un recorrido por algunas unidades del Ejército Occidental permite observar a las artilleras, tanquistas, infantes, comunicadoras, ingenieras, logísticas, políticas… Ellas conquistan el escenario y lo hacen suyo, aunque muchos, aún, no las crean capaces.

La mayor Mirna García Contrera, confiesa: “Mandar a hombres es muy bonito, nos ven como si no pudiéramos, pero les hemos demostrado lo contario”.

Al hablar del momento más difícil lo hace con un nudo en la garganta, “Fue precisamente la proclama del Comandante en Jefe −pronto reacciona y continúa− nos tocó crecernos, consagrarnos y multiplicarnos”.

En sus tareas diarias la primer teniente Dorislaura García Tamayo, considera “únicas a las mujeres cubanas. Las militares conquistan otro mérito porque no pierden la sensibilidad, siempre están en la primera línea de combate, cumplen cualquier tarea igual que un hombre. ¡No hay ninguna diferencia!”, aclara.

La mujer de estos tiempos tiene plena confianza en la Revolución. Continúa la lucha por mantener sus derechos. Aunque su inclusión en esta trinchera ha sido gradual, el coraje demostrado por ellas en todos los tiempos, convierte en imprescindible su presencia en la defensa de la Patria.

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