La Guerra No Convencional y las actividades, ¿de información? (2da parte y final)

Por Abel Suárez Perdomo / 16-04-2015

En la entrega anterior hablamos de las actividades de información claramente descritas en el más reciente de los documentos doctrinales de EE.UU. desclasificados y referidos a la Guerra No Convencional (GNC), la Publicación de las Técnicas del Ejército (ATP) 3-05.1.¹

Pero como sucede casi siempre en el tratamiento de temas relacionados con los medios, mucha es la tela por donde cortar y quiero hoy referirme a aspectos más específicos acerca del papel de los medios en las actividades de la información.

Recordemos en primer lugar los dos aspectos que comprenden estas actividades: los mensajes persuasivos y la agitación. En ambos es vital la labor que puedan desempeñar los medios.

Tal es así, que la propia ATP 3-05.1 especifica técnicas a tener en cuenta por los militares estadounidenses involucrados en una campaña de GNC para manipular a su favor la televisión, la radio y los periódicos. El objetivo fundamental es la difusión de los mensajes que movilicen y provoquen la agitación.

La televisión es tomada en cuenta por constituir junto con los teléfonos celulares, “la fuente mayor de tecnología disponible para la difusión de mensajes unificados”.² Aquí se incluye el empleo de señales satelitales por la creciente expansión que han alcanzado en el mundo.

De la radio se especifica la “ventaja del alcance simultáneo a gran cantidad de personas, en una extensión considerable de territorio”³ y además, que sus transmisiones pueden hacerse desde el exterior, lo que “constituiría un desafío ante los esfuerzos del enemigo de silenciarlos”.⁴

Resulta imposible no referirnos al ejemplo más claro de utilización de la radio y la televisión con fines no convencionales, las mal llamadas Radio y TV Martí que, desde la década de los ochenta, transmiten horas y horas de programación subversiva contra Cuba. Por años, han violado leyes y regulaciones internacionales en materia de telecomunicaciones, además del excesivo gasto al contribuyente estadounidense.

La ATP reconoce a los periódicos como herramientas importantes para la divulgación de mensajes. Aquí se incluyen los periódicos legales y los clandestinos que la oposición haga circular. Los objetivos con este tipo de prensa no son otros que minar el prestigio de autoridades y funcionarios locales, la circulación de rumores, pura subversión.

A los militares de EE.UU. también se les recomienda infiltrar la prensa escrita establecida con el fin de alterar sus posiciones editoriales.

Un ejemplo de ello lo constituye la manipulación mediática que diarios venezolanos como El Nacional hacen de la realidad, y los descréditos a los principales dirigentes venezolanos para subvertir el orden constitucional establecido en el país suramericano.

Una última cuestión, la manipulación de los medios puede llegar hasta límites insospechables, incluso hasta su propia destrucción, en caso de que no difundan los mensajes que “interesan”.

Así sucedió en la antigua Yugoslavia cuando en 1999, durante la agresión de EE.UU. y la OTAN, fue bombardeada la televisión serbia por estar transmitiendo información que no gustaba a los agresores.

Las reglas de la guerra, convencional o no, pueden cambiar, así lo expresó el corresponsal británico Robert Fisk: “Una vez que usted mata a gente porque no le gusta lo que dice, usted cambia las reglas de la guerra”.⁵

De lo que se trata es de estar alertas, no caigamos en el juego de palabras del imperio, esas que se presentan como actividades de información no son más que actividades subversivas y de injerencia, como bien se plasma en sus propios documentos.

Referencias

1) Ver en http://www.cubadefensa.cu?q=documentos-doctrinales-eeuu


2) Ibídem, pág. 71

3) Ibídem, pág. 72

4) Ibídem, pág. 72

5) William Blum: Estado Villano Ediciones Abril, 2005.

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