La Batalla de Playa Girón

Teniente coronel Jorge Hernández Garaboto, Primer Investigador del CEMI

El triunfo de la Revolución cubana, el primero de enero de 1959, posibilitó el paso del poder político a manos de una alianza de las masas populares representadas por el Ejército Rebelde. Los EE.UU. y la burguesía desalojada del poder, reaccionaron de inmediato contra el proceso revolucionario y procedieron a adoptar medidas en su contra; redujeron primero y después suprimieron la cuota azucarera y decretaron la suspensión de embarques de petróleo, entre otras represalias económicas que la Revolución pudo sortear con la cooperación de la Unión Soviética. De inmediato el imperialismo procedería a incrementar sus planes de agresiones armadas contra la Isla.

El 17 de marzo de 1960, el presidente de los EE.UU. ordenó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que preparara una fuerza paramilitar de exiliados cubanos con el fin de agredir a Cuba. A partir de esa fecha, fueron establecidos trece campos de entrenamiento en Guatemala, Nicaragua y en bases norteamericanas existentes en Puerto Rico, la zona del canal de Panamá y en territorio continental estadounidense. La fuerza mercenaria estaba constituida por unos mil quinientos hombres bien armados, provistos de tanques, artillería y una fuerza aérea de más de cuarenta aviones, que era más poderosa, destructiva y agresiva que la de todos los países de Centroamérica y el Caribe juntos, y poseía una flota de guerra con barcos artillados que navegaban sin tropiezo con banderas inocentes cambiantes de color y de forma, con tanta frecuencia que resultaba imposible identificarlos. Esa flota de la guerra secreta era autónoma e impune y la más numerosa de Centroamérica y el Caribe y no tenía nada que ver con las fuerzas navales de ningún país del área.

El territorio seleccionado para la invasión estaba constituido por una estrecha franja de playa al sur de la entonces provincia de Las Villas, con escasa población, pocas vías de acceso y con facilidades para aterrizar, resultaba un lugar apropiado para ejecutar el plan de la CIA que contaba con el visto bueno de la Junta de Jefes de Estado Mayor y la aprobación del presidente norteamericano. El objetivo estratégico perseguido era aislar una región del territorio cubano, situar en el mismo un gobierno provisional y desarrollar operaciones de desgaste que dieran la imagen de la existencia de una guerra civil, pretexto para la intervención militar de las fuerzas armadas norteamericanas. El 15 de abril de 1961, tres escuadrillas de bombarderos de ataque B-26 partieron desde Nicaragua hacia Cuba y al amanecer atacaron tres aeropuertos cubanos. La acción resultó un fracaso al no lograr destruir en tierra la reducida fuerza aérea cubana; sin embargo, hizo evidente la inminencia de la invasión norteamericano-mercenaria. En el entierro de las víctimas de los bombardeos el Comandante en Jefe Fidel Castro declaró el carácter socialista de la Revolución.

En las primeras horas del 17 de abril, comenzó el desembarco por Playa Larga y Playa Girón, desde los primeros momentos pequeñas fuerzas de las Milicias Nacionales Revolucionarias enfrentaron la agresión y dieron el aviso de esta. El Jefe de la Revolución ordenó la movilización de efectivos hacia el lugar de desembarco, trasladándose al central Australia, para dirigir las operaciones desde la región de acciones combativas. El Batallón de la Escuela de Responsables de Milicias (Bon ERM) y otros dos batallones de milicianos de Matanzas constituyeron las unidades que derrotaron las avanzadas de paracaidistas en Pálpite y Soplillar. Ese día la Fuerza Aérea Revolucionaria hundió dos buques y varias lanchas de desembarco, lo cual obligó a la agrupación naval de la CIA a retirarse mar afuera. Por su parte, el Bon ERM y la Columna 1 del Ejército Rebelde con blindados y artillería, lanzaron una ofensiva nocturna contra Playa Larga, posición que ocuparon al amanecer del siguiente día.

Comenzó a cerrarse el cerco el día 18 sobre Playa Girón y se redujo el terreno ocupado a la región de retaguardia enemiga. El 19, inició el avance simultáneo de todas las fuerzas revolucionarias por el oeste y noreste de Girón; el Batallón de la Policía Nacional Revolucionaria, irrumpió por el oeste y, después por el norte, entraron cinco blindados, con el Comandante en Jefe Fidel Castro al frente.

A las 17:30 horas fue vencida toda resistencia enemiga. Se le ocasionaron alrededor de un centenar de muertos, varios cientos de heridos y mil 197 prisioneros. Los pilotos y artilleros revolucionarios pusieron fuera de combate a catorce aviones B-26, de ellos ocho derribados y seis averiados, obligados a aterrizar en otros países. La Agencia Central de Inteligencia fue poco audaz al desconocer la capacidad político militar del Alto Mando de las FAR y la preparación y decisión de lucha del pueblo, que con talento y valor les asestó la derrota en solo 65 horas. La historia de la agresión de Playa Girón no solo se tradujo en la gran derrota del imperialismo, sino también, en ocasión de aquella invasión, se proclamó el carácter socialista de la Revolución cubana.*

* Fidel Castro Ruz: Discurso de Fidel Castro en el XXX aniversario de la victoria de Playa Girón el 19 de abril de 1991. En Fidel Castro habla de Girón, Editora Política, La Habana, 2001, p. 345.

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